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Emilio Komar
Filósofo, ensayista y docente argentino nacido en 1921 en la actual Eslovenia —entonces parte del Reino de Yugoslavia— y fallecido en Buenos Aires en 2006.
Su pensamiento se desarrolló en diálogo con la tradición clásica y cristiana europea, especialmente con Platón, Aristóteles, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino y Blaise Pascal. Entre los autores contemporáneos que influyeron en su formación intelectual se destacan Josef Pieper, Romano Guardini y Edith Stein.
¿Qué nos enseñan Pascal y Emilio Komar?La crisis moderna no es solamente económica, política o tecnológica. También es una crisis de interioridad, sentido y capacidad contemplativa. Tanto Emilio Komar como Blaise Pascal sostienen que el hombre moderno domina técnicamente el mundo, pero pierde profundidad espiritual. El problema central no es únicamente la técnica, sino una forma de vida basada en la dispersión, el ruido y la pérdida de sentido. La importancia de PascalPascal no rechaza la razón ni la ciencia. Precisamente porque conocía profundamente las matemáticas y la física, descubre que la razón necesita principios que ella misma no puede demostrar.
“Conocemos la verdad no sólo por la razón, sino también por el corazón.”
El “corazón” en Pascal no significa sentimentalismo. Significa intuición originaria, experiencia interior y apertura inmediata a ciertas verdades fundamentales. Su crítica al divertissement —la distracción permanente— parece escrita para la era digital: el sujeto se dispersa sin cesar para evitar el silencio y el encuentro consigo mismo. Lenguaje, símbolo e interioridadPara Emilio Komar, el lenguaje no es un simple instrumento técnico. Es el ámbito donde el hombre habita el mundo. Cuando las palabras se reducen a propaganda, slogans o información vacía, también se degrada la conciencia. Komar subraya además la importancia del símbolo: aquello que une lo visible con lo invisible, lo sensible con lo espiritual. La modernidad técnica tiende a destruir esa dimensión simbólica, reduciendo la realidad únicamente a utilidad, función y consumo. Habitus y vida interiorAquí aparece la cuestión del habitus: las disposiciones interiores que forman el modo de pensar, percibir, hablar y actuar. Existen hábitos contemplativos capaces de ordenar la vida interior, pero también hábitos de dispersión promovidos por la cultura contemporánea. Por eso la educación verdadera no consiste solamente en transmitir información, sino en formar modos de presencia ante la realidad. Salud mental y sentidoDesde esta perspectiva, la salud mental no depende únicamente del equilibrio funcional o psicológico. También requiere silencio, simbolización, contemplación y profundidad interior. Un hombre puede ser técnicamente eficiente y, sin embargo, vivir existencialmente vacío. Idea centralTanto Pascal como Komar sostienen que existen verdades fundamentales de la existencia humana que no pueden reducirse al cálculo, la utilidad o la explicación técnica. La razón es necesaria, pero no absoluta. El hombre recupera su humanidad cuando vuelve a habitar conscientemente el lenguaje, el símbolo, la contemplación y el ser. Cuando Pascal dice:
“El hombre supera infinitamente al hombre”
quiere decir que el ser humano contiene una profundidad que excede cualquier definición puramente natural o técnica de sí mismo. El hombre es más que aquello que puede medirse de él.
Lic. Gustavo Ricardo Rodríguez
Licenciado en Filosofía – USAL Licenciado en Psicología – UBA Psicoanalista Investigador IIPC / USAL |
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