Semiosis iconoclasta
Derivas del significante
Obras de León Ferrari
El trabajo de León Ferrari puede comprenderse como una práctica de
reorganización de signos culturales, religiosos y políticos.
No representa contenidos: interviene sistemas de significación ya establecidos,
desplazando su sentido hacia zonas de tensión y conflicto.
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ILLEX
Illex es la grieta.
Donde el sentido se cierra,
algo queda fuera.
No es ley:
es resto.
El sujeto emerge
donde el discurso falla.
cf
León Ferrari se inscribe en una tensión entre dos regímenes del signo: apertura interpretativa y estabilidad simbólica.
Umberto Eco sostiene que el sentido no es una propiedad fija del texto, sino el resultado de una cooperación interpretativa entre obra y lector. En su teoría de la semiosis ilimitada (Tratado de semiótica general, 1975, p. 58), Eco explica que cada signo remite a otros signos en una cadena potencialmente infinita de interpretaciones. El significado no se agota en una lectura única, sino que se desplaza según el contexto cultural, los códigos disponibles y la competencia interpretativa del lector, generando una multiplicidad estructurada de recorridos posibles.
En este marco, la obra de Ferrari no-contiene un sentido cerrado, sino que funciona como dispositivo que activa procesos de interpretación sucesivos, donde cada lectura que el expectador hace al mirar, reorganiza en su psiquis los significantes en juego sin clausurarlos.
En cambio, la tradición teológico-doctrinal entiende el símbolo religioso como mediador de una referencia trascendente que requiere estabilidad para conservar su función. Sin ese anclaje, el símbolo pierde su capacidad de referencia fija dentro de una comunidad de sentido, afectando su función ritual, doctrinal y comunitaria.
En este punto, la obra de León Ferrari no debe entenderse como una simple inversión de significados preexistentes, sino como una operación de desestabilización del régimen mismo de producción del sentido. Sus imágenes, colores, textos y ensamblajes no sustituyen un significado por otro, sino que interrumpen la fijación del sentido al introducir simultaneidad de niveles de lectura: religioso, espiritual, político, institucional, estratégico y estético. Esto necesariamene va a crear un campo fractal de lectura, entendido como una estructura donde cada nivel de interpretación reproduce la tensión entre apertura del signo y exigencia de estabilidad simbólica, sin resolución final.
El significante, en consecuencia, no se fija ni se disuelve por completo, sino que es reconfigurado en la interacción entre la apertura potencialmente ilimitada del signo (U. Eco) y la inscripción del símbolo en la tradición teológico-judeocristiana, manteniendo así una tensión estructural en cada acto de lectura, donde el sentido se reconfigura sin clausura definitiva.
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